“Contamos con un equipo perfectamente coordinado y con unos voluntarios que tienen una gran formación y una actitud impecable”

Ana Mayor (Zamora, 1971) afronta, desde el pasado mes de junio, un nuevo reto profesional como gerente del Consorcio Provincial de Prevención y Extinción de Incendios, una responsabilidad que asume después de casi quince años entre el gabinete de Presidencia de la Diputación y el de la Consejería de Políticas Sociales y Familia de la Comunidad de Madrid. Esta zamorana, licenciada en Derecho y especialista en Prevención de Riesgos Laborales y Liderazgo para la Gestión Pública, pretende impulsar el servicio desde dos premisas claras: la visibilidad y trabajar en equipo.

–Llega al cargo de gerente del Consorcio Provincial de Prevención y Extinción de Incendios como la primera mujer que ocupa el cargo. Aparte de un reto, ¿lo considera un paso hacia la igualdad en este tipo de funciones?

–No sé si definirlo así. Las cifras están ahí, y seguimos luchando por una igualdad real y efectiva, pero teniendo en cuenta que mi puesto es de libre designación y de confianza del presidente, yo creo que ha apostado por mí por mi curriculum académico y mi experiencia profesional, no porque sea mujer. No quiero que me pongan etiquetas. Aquí todos son hombres y la acogida ha sido muy buena; tanto, que se han puesto a mi disposición desde el primer momento y me considero una más del equipo.

–Lleva apenas tres meses en el cargo. ¿Qué estructura de trabajo se ha encontrado en el Consorcio durante este tiempo?

–El Consorcio está presidido por el vicepresidente de la Diputación, José Luis Prieto, más una gerente, en este caso yo, además de director técnico y una secretaria interventora, junto al resto de los trabajadores: cabos y bomberos conductores. Esa es la estructura orgánica. Cada uno cumple una función, de acuerdo a la legislación. En definitiva, un trabajo burocrático que no se puede obviar. Pero también cuento con unos compañeros que me han facilitado mucho la interpretación de los partes y me especifican técnicamente cómo son las intervenciones. Yo tengo que saber qué es una autombomba, la diferencia con un camión forestal o qué es un equipo de excarcelación. Y lo sé. Pero no voy a apagar un fuego, y ellos lo han tenido clarísimo. Me apoyan y me lo han puesto fácil. Hubo quien me advirtió de “donde me estaba metiendo” y yo les contestaba que se lo diría cuando estuviera dentro. Tengo mi propia manera de trabajar y voy a intentar aplicarla.

–La provincia de Zamora es muy extensa. ¿Existen la infraestructura y la coordinación suficientes para llegar con garantías a todos los servicios que se tienen que prestar?

–La Diputación cuenta con el Parque Norte de Rionegro del Puente y con el Parque Sur de Bermillo de Sayago. Tenemos convenios con los Ayuntamientos de Zamora, Benavente y Toro, con la Mancomunidad Tierras de Aliste y la de Tierra de Campos. Al final, abarcas toda la provincia. Los parques se estructuraron en función de las salidas e intervenciones que se producen. En unos hay muchísimas salidas, otros se enfrentan a problemas de tráfico, para otros son fundamentales los rescates… El funcionamiento se adapta a las necesidades, con un mínimo que marca la ley, y cada dotación se ajusta a esas necesidades. Por ejemplo, en Rionegro, con el Lago cerca y embalses, se necesita una zodiac en el equipo básico.

–¿Qué importancia tiene la coordinación de equipos a la hora de enfrentarse a un incendio?

–Resulta vital. Los incendios forestales los dirige Infocal, de la Junta de Castilla y León. Nosotros, en esos casos, actuamos de apoyo. Como competencia directa, tenemos incendios en medio urbano, rescates, salvamentos y protección civil. Y como se trata de coordinación, los avisos se centralizan en el 112. Así actuamos en Lober, por ejemplo, donde nos pusimos a disposición del puente de mando una dotación y aportamos nuestros propios medios. 

–¿No hay problemas de coordinación entre administraciones, entonces?

– Estamos perfectamente coordinados y quiero lanzar un mensaje de tranquilidad a los ciudadanos, porque también los bomberos voluntarios tienen una formación y una profesionalidad impecables. Yo he visitado los parques, he visto su “modus operandi” y es como el de cualquier otro parque. A mí me gustaría que a los bomberos voluntarios se les reconociera por su labor. Alemania, en este sentido, es un país pionero, existe un reconocimiento oficial que equivale a un nivel profesional que cuenta en su curriculum, deberíamos imitar ese ejemplo con una regulación similar. Porque se trata de personas muy capacitadas. Y nunca he visto un trato discriminatorio por parte de los funcionarios hacia sus compañeros voluntarios.

–Hablaba antes del incendio de Lober. ¿Fue una toma de contacto dura?

–Desde luego que lo fue. Nadie quiere que haya una catástrofe, pero es ahí donde los bomberos demuestran su profesionalidad. En el incendio de Lober, vi a vecinos de Domez y Vegalatrave con bocadillos, fruta y empanadas para los trabajadores. La gente valora muchísimo lo que se hace en estos casos. Ese día hubo mucho miedo, porque todo indicaba que el fuego iba a llegar al pueblo. Y en esos momentos tan duros ves la solidaridad que surge de una forma natural en nuestros pueblos, algo que es más difícil en una gran ciudad. Otro ejemplo lo vivimos en Sanzoles, donde hubo que sacar a los animales de la nave. Se vio una gran compenetración, un gran equipo.

–¿Qué papel activo cumple la “cúpula de mando” del Consorcio?

–Me parece muy importante, y quiero hacer una mención especial al presidente del Consorcio. Aparte de que confiara en mí para este trabajo, viniendo de un medio diferente, él es una persona muy con mucho criterio y constante, que entiende la necesidad de trabajar en equipo. Ha ido construyendo este grupo y quedándose con lo mejor de cada uno. En definitiva, se trata de aplicar la máxima de que “lo excelente no es la ausencia de fallos, sino tener propósitos conscientes y llevarlos a cabo razonablemente bien, con talento y con buena gente”.

–Dentro de esta coordinación profesional y administrativa, también juegan un papel importante los ayuntamientos. ¿Cuántos de ellos están ahora mismo consorciados en Zamora?

–Contando con Zamora capital, Benavente y Toro, en este momento tenemos 193 ayuntamientos consorciados de los 248 de la provincia. La labor de los ayuntamientos y mancomunidades es muy importante. Esa implicación debe ir a más porque se paga un euro por habitante al año. Es una cantidad asumible y tienes cubierto el servicio de bomberos 365 días al año, 24 horas al día, sin que ello suponga desembolsos importantes de manera puntual, como ocurre cuando se trata de un municipio no consorciado.

–¿Y cómo actúan en los municipios no consorciados?

–No se puede dejar a nadie sin servicio. Tenemos aprobadas unas tasas, publicadas en la web, que son las que debemos aplicar por ley. Como puede consultarse, son mucho más elevadas que un euro por habitante. Podríamos decir que esa cantidad es casi simbólico, porque en realidad, quien mantiene el Consorcio asumiendo sus costes es la propia Diputación de Zamora. El presupuesto de este año es de 3 millones de euros.

–¿A qué achaca, entonces, que aún existan ayuntamientos no consorciados?

–Yo me atrevería a decir que es por falta de información o dejadez. Lo he hablado, incluso, con varios alcaldes y lo entienden. La prueba es que todos al final deciden consorciarse. En estos momentos hay doce ayuntamientos pendientes de celebrar el pleno para unirse. Son pasos hacia adelante, muy importantes para la consolidación de un servicio vital para los pueblos.

–Más allá de la labor habitual, uno de los planteamientos de cara al futuro próximo es implicar a los Bomberos en otros ámbitos y llevar a cabo acciones como la colaboración con oenegés. ¿Cómo se va a plasmar esta idea?

–Mi idea no es sólo realizar mi trabajo como gerente sino darle al Consorcio un valor añadido. Ese valor añadido es la visibilidad del trabajo de los bomberos. Ellos hacen una labor ingente y extraordinaria, salvan vidas humanas y se juegan la suya, pero creo que el reconocimiento aún no es el que debería. Por eso nos hemos propuesto cambiarlo y hacer actividades en los meses en los que baja el número de salidas. Lo que queremos es colaborar con oenegés, con colegios y otros colectivos. Tenemos previsto trabajar con niños, porque la labor de concienciación ciudadana contra los incendios empieza de pequeños. Y además, hasta pueden ser cantera. Para muchos niños la figura del bombero tiene mucha atracción, una profesión a la que dedicarse de mayores.

–¿Todo en los pueblos?

–Sí, claro. La Diputación es provincia. La capital cuenta con su propio parque de profesionales, pero nosotros tenemos colegios en zonas rurales, donde a lo mejor los chavales tienen más dificultades para ver cómo es nuestro trabajo. Nosotros queremos acercarnos a los centros educativos de las comarcas, hacer charlas, mostrar las tripas de un camión por dentro… Al final, el objetivo es que se conozca el trabajo que está detrás.

“El nuevo parque dará servicio a todos los pueblos del alfoz”

–Tras estos meses en el cargo, ¿qué necesidades cree que tiene el Consorcio, más allá de mejorar esa visibilidad?

–Siempre hay cosas que mejorar. En cuanto a dotación y a medios, vamos a comprar dos camiones de altura y una autobomba. Además, se van a adquirir unos trajes de alta seguridad para el personal. Lo cierto es que no me atrevo hacer balance como tal, pero mi impresión es que hay que avanzar, que hay que mejorar en la medida que podamos y creo que se va a conseguir. Contamos con un equipo que cree en los bomberos, que cree en el proyecto y estamos intentando evolucionar. El nuevo parque de la capital estará ubicado en las instalaciones de maquinaria de la Diputación, con salida directa a las autovías, lo que permitirá ser más eficaces a la hora de atender a los municipios del alfoz de Zamora, que en estos momentos se atienden mediante un convenio con el Ayuntamiento. Crearemos quince nuevos puestos de trabajo y pasaremos de diez cabos a quince y de veinte bomberos a treinta.

–Ha habido alguna crítica en ese sentido, dado que el Ayuntamiento de Zamora va a renovar su propio parque.

–La crítica aquí no vale. Nosotros, por ley, tenemos que dar un servicio a los ayuntamientos que no lleguen a 20.000 habitantes. Hasta ahora, no había sido así porque no había presupuesto para un nuevo parque en Zamora. Ahora, la apuesta es fuerte, y quiero darle las gracias al presidente de la Diputación, porque se trata de un servicio que es realmente imprescindible. En definitiva, se trata de cubrir las necesidades básicas de los pueblos, un elemento fundamental en la lucha contra la despoblación rural.